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El flow: clave para aumentar la productividad y la felicidad

¿Les ha pasado alguna vez que se ponen a leer, a escribir, a jugar con sus hijos o cualquier otra actividad, y se olvidan por completo de su entorno, incluso dejan que el arroz se queme en la olla y ni siquiera el olor a quemado consigue alertar sus sentidos? Ese día estaban completamente inmersos con un foco láser en una tarea en la que ponían toda su atención. Experimentaron lo que el psicólogo húngaro Mihály Csikszenmihalyi llama Flow.


El estado de flow es un momento de cero distracciones, ni externas (el timbre del smartphone) ni internas (pensar en una tarea pendiente). En el estado de flow (flujo en español), incluso la autoconciencia se desvanece. No se siente cansancio, sino una energía que fluye de forma natural, gracias a una poderosa conexión con el momento presente y la tarea que se está realizando.


Desde la neurociencia, se ha demostrado que en ese estado el cerebro libera neurotransmisores y hormonas en grandes cantidades, que repercuten en la neuroanatomía y la neuroquímica. Nuestro cerebro se encuentra entre las ondas Alfa (8 a 13 Hz) y las ondas Theta (3,5 a 8 Hz), dejando más espacio a la intuición para resolver los problemas de forma más eficiente y aumentar la creatividad, favoreciendo la innovación. El conflicto permanente entre nuestro consciente y nuestro inconsciente parece haber firmado una tregua, y todos los pensamientos exteriores a la tarea, incluso la voz interna que siempre nos acompaña, finalmente se callan.


Según Mihály Csikszenmihalyi en su libro Flow: The Psychology of Optimal Experience, el estado de flow también implica felicidad. Define el flujo como "el estado mental en el que una persona, realizando una actividad, está completamente absorta en lo que está haciendo, con gran concentración, energizada, mientras disfruta del propio proceso de la actividad".



Requiere una cantidad importante de energía. No se busca satisfacer un deseo futuro, es un enfoque en el momento presente en el que la motivación es intrínseca porque reside en la propia experiencia de flujo.


La relación entre estrés y rendimiento


La ley de Yerkes-Dodson (1908, modelo de la U invertida) describe la relación entre el estrés y el rendimiento diciendo que la productividad será óptima con un nivel de activación moderadamente alto, es decir, ni demasiado alto ni demasiado bajo. En cualquiera de estos dos casos, el rendimiento se vería afectado negativamente. Haciendo un paralelismo con el estado de flow de Mihály Csikszenmihalyi, significaría que para alcanzarlo es importante provocarlo con un grado de motivación suficiente, sin que la presión sea desactivadora del enfoque con un nivel de exigencia demasiado alto, ya que generaría emociones desagradables y antiproductivas. Es primordial encontrar un equilíbrio para evitar caer en el aburrimiento de un objetivo fácilmente alcanzable. Según Robert M. Yerkes y John Dillingham Dodson, la falta de presión reduce nuestra productividad, pero entonces si la exigencia es demasiado alta, puede producir sentimientos de ansiedad.


El equilibrio está en el punto medio, con una tarea bien definida (la dificultad debe ser retadora pero realizable con mis habilidades) y una retroalimentación inmediata.


¿Cómo el flow puede ayudar en el aprendizaje de un idioma?


Hoy mismo un cliente me ha contado que, en el proceso de aprendizaje del alemán, que está aprendiendo en autodidacta, pasó por un periodo difícil en el que sintió que su motivación disminuía con el tiempo. Empezó a interesarse por los artículos de historia, que le apasionan, y experimentó varios momentos de flujo en los que pierde la noción del tiempo y finalmente siente que avanza de forma más productiva, con más energía y una motivación renovada. La dificultad se mantiene porque es una lengua difícil, pero el esfuerzo es menor en estos momentos de intensa concentración.


En el proceso de aprendizaje, buscar el estado de flow puede ser una solución para mejorar sus resultados, aunque requiera un esfuerzo inicial y un periodo de tiempo más largo que la técnica Pomodoro, ya que se estima que el tiempo para alcanzarlo es de unos 15 a 20 minutos de media, o incluso más. Lo recomiendo para un proyecto importante o una tarea que requiera alta concentración, y con el tiempo se puede convertir en algo más natural que requiere menos tiempo para alcanzar un enfoque importante.


Y ustedes, ¿para qué objetivos estarían dispuestos a inducir el estado de flow de forma voluntaria? (por favor, no se olviden de cerrar el gas)




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